viernes, 17 de septiembre de 2010

Sebastian Knight por Vladimir Nabokov

Si soy sincero, Vladimir Nabokov (Rusia, 1899-Suiza, 1977) no me simpatizada por dos hechos: por haber dicho en su Curso de literatura rusa que Dostoyevsky era un pésimo novelista y por haberse nacionalizado estadounidense cuando mis primeras simpatías políticas y preparatorianas veían en la URSS el modelo de la vida futura.

Por supuesto, no dejaba de tomar en cuenta que era un crítico literario muy agudo, pues su interpretación de La metamorfosis de Kafka me parecía originalísima; por eso, aunque me caía mal, lo consideraba un tipo inteligente. En cuanto a mis simpatías políticas, muchas de éstas se derrumbaron como el muro de Berlín y mi visión utópica de la URSS estaba teñida de mucha ignorancia sobre el desarrollo del comunismo en esta nación.

Con todo, mis prejuicios no me dejaban acercarme a la labor de Nabokov como novelista y ahora que lo he hecho, he encontrado en La verdadera vida de Sebastián Knight una narración que, si bien me ha dejado apesadumbrado, porque el narrador es un tipo lleno de angustia y, en ocasiones, de desesperación; por otra parte, me he encontrado con un relato que no decae en interés a medida que avanza fluidamente, aunque a veces, a jalones y a trompicones.

Con ecos de Kafka, y hasta con ecos de Dostoyevsky (que me perdone Nabokov), se va hilando una historia en donde la trama consiste en descubrir todo sobre la vida del recientemente fallecido Sebastian Knight, escritor famoso y hermano de quien nos cuenta la historia, quien apenas se llama "V." -como si se tratara de un guiño a "K.", ese extraño personaje del Proceso de Kafka.

¿Pero descubrirlo todo, saberlo todo, contar todo sobre una vida? La problemática de esto se va mostrando poco a poco. La ansiedad del narrador no contribuye mucho a develar una vida que él creía conocer, porque somos complejos y con motivaciones tantas veces ocultas aun para nosotros mismos.

"V" lo intenta y fracasa en la reconstrucción de la verdadera vida de su hermano y, sin embargo, quizá ha descubierto más de lo que esperaba en ese laberinto en el que se ha metido y que lo ha llevado en su obsesión a Londres, Berlin y otros lugares, para regresar finalmente, una y otra vez, a París.

No todas sus pistas fueron falsas, pero al final no creo que "V" pueda decir que conocía más a Sebastian que aquel Mr. Goodman quien fuera secretario de su hermano durante sólo unos años y con el que mantiene una lucha feroz, por haber sido este Goodman el primero que escribiera una biografía sobre su hermano.

Sí, Goodman andaba errado, pero "V." queda muy confundido. Quizá el texto nos quiera dar a entender que todo biógrafo al final es un Good-man, un hombre de buenas intenciones, pero que siempre sale perdiendo si lo que se quiere contar es la verdadera vida de alguien; esa vida ya existió y ya tuvo su relato vívido, lo que quedan son interpretaciones.

Por otro lado, es interesante constatar que el tal "V" quizá no quiera escribir la vida de Sebastian, sino la vida del mismo Nabokov; pues Sebastian nació el mismo año que el escritor ruso-norteamericano y también tuvo que salir de Rusia por cuestiones políticas... No sé mucho de la vida de Nabokov, como no sé mucho de la vida de nadie, pero es posible que esté en juego un álter ego (como quien dice el otro yo) en este texto.

Aquí les dejo la recomendación para cualquiera que esté interesado en estas cuestiones: biografía, autobiografía... Ya creo yo que encontrarán en esta novela muchas ideas a partir de las cuales reflexionar al respecto. De paso, también les dejo unas citas del libro:

"Sebastian escapó de una tierra donde 'todo hombre era un esclavo o un matón. Puesto que el espíritu y cuanto le es afín estaba negado al hombre, la imposición del dolor corporal llegó a considerarse más que suficiente para gobernar la naturaleza humana... De cuando en cuando ocurría algo llamado revolución: los esclavos se hacían matones, y viceversa..."
"las cosas demasiado modernas tienen la curiosa virtud de envejecer mucho antes que las demás"

"Busca y encuentra algo que te guste, y entrégate a ello... hasta que te aburras"
"un cuento deliciosamente extraño que me hace pensar en un niño que ríe en sueños"

Vladimir Nabokov, La verdadera vida de Sebastian Knight, Barcelona, Anagrama, 1999, 226 pp.

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