martes, 14 de septiembre de 2010

Jacques Derrida por Jason Powell

Jacques Derrida. Una biografía, libro del académico inglés Jason Powell no es estrictamente una biografía, sino una introducción al complicado pensamiento del filósofo Jacques Derrida (Argelia 1930-Francia 2004). Y como se trata de una introducción, ya que conozco poco la obra textual de Derrida -a más de un par de textos que no sé si entendí bien- me es difícil juzgar , sobre todo en algunos aspectos, si el intérprete (Powell) es fiel a la filosofía del crítico francés.

Confío en que haya sido así, aunque eso de la fidelidad a una obra, con Derrida, parece ponerse en entredicho, pues estamos ante un filósofo, o pensador, o crítico literario, que se destaca, sobre todo, por haber invitado a partir de la llamada "deconstrucción" -que no es una escuela o sistema, sino una práctica textual o práctica de lectura- a repensar toda la tradición filósofica occidental, a la que el mismo Derrida llama "logocentrismo", ya que está basada en cierto sistema de pensamiento condicionado por hábitos de nuestro lenguaje y nuestra conciencia, sin haber comprendido, siquiera, si las palabras que usamos para pensar tienen una base sólida.

Espero estar explicándome. Derrida propone, criticando de entrada nuestra noción del lenguaje, o la que arranca con el suizo Ferdinand de Saussure (1857-1913), que el significado de una palabra (o significante) no es una imagen mental, sino otro significante u otra palabra. Es decir, a la palabra "árbol", por ejemplificar, no corresponde sólo una imagen de un árbol; sino que la definimos siempre con otras palabras ("árbol: planta perenne, de tronco leñoso y elevado que se ramifica a cierta altura del suelo". Ésta es la primera definición para "árbol" que da la Real Academia), que a su vez sólo pueden ser entendidas por otras palabras ("planta: ser órganico que crece...", "perenne: continuo, incesante...", "tronco: tallo fuerte y macizo...", "leñoso: que tiene dureza y consistencia..."...) y así hasta el infinito. Y lo mismo ocurre para palabras como "ser" o "Dios" o lo que quieran.

De lo anterior, y estoy simplificando al extremo, Derrida propone que una palabra es siempre diferente a otra, claro está, y por eso las diferenciamos; sin embargo, su significado completo nos es inaccesible, pues cada palabra sólo tiene un significado diferido o postergado, por esa otra cadena de palabras que nos es inasible. O como lo expresa el mismo Powell: "Las palabras no significan, simplemente separan el Ser de la Nada y cada cosa de cualquier otra cosa". Por lo anterior, sólo tenemos "huellas" del significado, huellas que a pesar de todo hay que seguir; pues mal haríamos en dejar de pensar.

Esta reflexión sobre la palabra -a la que se llama différance (neologismo francés que significa diferencia y diferido) y que es un concepto clave en la obra de Derrida-, es sólo el punto de partida para analizar o "deconstruir" algunos textos clásicos de la filosofía o la literatura occidental, ya se trate de Platón o Rousseau; o simplemente, se trate de conceptos muy manoseados, pero poco entendidos, tales como "ley", "justicia", "perdón", "libertad"... La práctica de la deconstrucción consiste en repensar los conceptos que damos como válidos; esto es, hay una problematización de las palabras en las que se sostiene determinado texto. Y no sé si Derrida es revolucionario en la filosofía, lo que sí me parece, es que estamos ante un pensador original.

Derrida se halla muy cercano a la filosofía de los alemanes Edmund Husserl, Martin Heidegger y Friedrich Nietzsche; y quizá más a Heidegger que a ningún otro. Por otra parte, también destaca la obra de Freud en su pensamiento; pues hay quien sostiene que Derrida se encarga de hacerle un psicoanálisis a la filosofía occidental.

Una de las críticas que se hacen a Derrida es el hecho de que aún moviéndonos entre huellas o espectros del mundo, no se puede mantener una posición neutral en la filosofía o en un acercamiento a determinado texto, pues Derrida elige unos textos y no otros para "deconstruirlos" y unos pasajes y no otros... Aunque el mismo Derrida parece haber sabido esto y en su desarrollo intelectual pasó de una aparente neutralidad en su filosofía a una toma de posición en cuanto a la ética e incluso en la religión, aspectos también interesantes y no desdeñables en el conjunto de su producción.

Por último, y esto fue lo que me llevó a Derrida, éste influyó notablemente en la llamada Escuela de (la universidad) Yale, ese animado grupo de críticos literarios norteamericanos, abanderados de la deconstrucción, y que dieron mucho de qué hablar en su área específica, la literatura, a partir de la última etapa del siglo XX y hasta nuestros días. Me refiero a autores como Joseph Hillis Miller, Paul De Man y Harold Bloom, entre otros.

La obra de Powell, entonces, es muy recomendable si uno quiere ubicarse en el contexto histórico-filosófico en el que se desarrolla la obra derrideana y conocer las líneas generales de este pensamiento.

Jason Powell, Jacques Derrida. Una biografía, Valencia, Universitat de València, 2008, 282 páginas de texto + casi otras 20 páginas que incluyen índices y una bibliografía muy completa de los libros de (y sobre) Derrida publicados en francés, inglés y español.

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