martes, 7 de septiembre de 2010

Infierno de Luis Estrada

Si cerca de las elecciones del año 2000 en México, La ley de Herodes de Luis Estrada (México, 1962) aún encontraba un público harto del priísmo; pero esperanzado en el "cambio" foxista, Infierno, diez años después, encuentra a un país en donde lo cómico, como pasa en la película, termina siendo espantosamente real.
De las payasadas y estupideces de Vicente Fox, pasamos a la irresponsabilidad y al lenguaje acartonado de Felipe Calderón; uno que despreció la oportunidad histórica y el otro que desprecia a la realidad, afirmando, con propaganda e impactos mediáticos que el problema del narcotráfico se está resolviendo. Sabemos que no es así e Infierno con un lenguaje directo está ahí para que lo recordemos.
El filme es largo (145 m), y cansa, pero porque la mayor sorpresa con la que nos enfrentamos es la realidad; realidad que ha terminado por fastidiarnos con su injusticia y su corrupción; aunque, no obstante, es probable que esta sociedad, harta de todo esto, vuelva a su etapa priísta y probablemente, espero con sinceridad que no, el fijador de cabello de Peña Nieto deslumbre el monitor de los incautos durante el próximo sexenio; y todo porque no hemos sabido organizarnos como sociedad para acabar con nuestros grandes males. ¿Nos lo merecemos? Yo diría que no; pero la democracia aun siendo el mejor camino también tiene estos escollos que no hemos sabido cruzar de la mejor manera.
Muy recomendable película, con un guiño a los absurdos de los excesivos festejos bicentenarios, en donde las actuaciones, con Damían Alcázar en el papel principal y rodeado por una memorable plantilla, son estupendas.

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