sábado, 17 de julio de 2010

Una pareja abrazada; dieciséis años, no lo sé. Ebrios en su abrazo heterodoxo.
Quién sabe si el gusto por el alcohol de los solitarios
es sólo el recuerdo y la nostalgia de esa ebriedad.
La avenida vacía; luces blancas, azules y amarillas.
Una mirada cautelosa se asoma por la ventana,
recordando a Hölderlin:
"nunca turben la paz de los enamorados";
una mirada cautelosa,
la mía.

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