
Siempre lo expresó Rembrandt: cada uno brilla con luz propia;
algunos más curiosos,
otros indiferentes o sólo atentos a sí mismos;
orgullosos del conocimiento o atónitos frente a la muerte:
somos partícipes de la misma escena.
La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp (1632)
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